El Vendedor Más Grande del Mundo
Hafid, descontento con esa vida, se acercó a su protector Pathros, a
quien le pide consejo para convertirse en un hombre poderoso como él, y
así algún día obtener también para él el título del vendedor más grande
del mundo. Pathros primero inspecciona las intenciones de Hafid ya que
sospechaba que sólo le pedía ese favor por amor al poder y al dinero,
pero cuando se enteró de que era por el amor de su futura mujer Lisha,
entonces comienza a instruirlo en el arte de generar ventas.
En un viaje
que le encomienda a Hafid vender un manto en la región de Belén de Juda, Pathros recibe una prueba del cielo que involucra al mismísimo niño Jesús. Con esto Pathros se queda convencido de que Hafid debe ser el nuevo dueño de 10 pergaminos
extraordinarios que le enseñarán las artes de como convertirse en el
vendedor más grande del mundo. Hafid a su vez, cuando se hizo anciano, cedió los pergaminos a Saulo, predicador de Jesús, el Mesías.

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